El cine Rodi, devenido teatro Mella a partir de 1961, es una de las salas de espectáculos más bellas de La Habana.
El cine Rodi, devenido teatro Mella a partir de 1961, es una de las salas de espectáculos más bellas de La Habana. Su ubicación en la calle Línea favoreció la aceptación que tuvo desde su inauguración en 1950 y conserva hasta hoy. En la expresión del Rodi se percibe la influencia de los cines norteamericanos, en particular con la presencia del esbelto muro que acentúa la asimetría de su fachada. El énfasis vertical de esta especie de estandarte contrasta con la horizontalidad del resto de los componentes.
El límite entre el portal y el lobby es casi virtual, apenas un paño de cristal también cuadriculado que establece un espacio prácticamente continuo. En el vestíbulo se aprecian una ornamentación y un colorido distantes de la ortodoxia del Movimiento Moderno.La escultórica escalera se acompaña de gigantescas orlas que establecen un tránsito escalonado entre los diferentes puntales de esa área de espera. Pero el gusto por lo fantasioso alcanza su clímax en la sala de proyecciones, con una ornamentación basada en olas marinas, paredes y techos ondulados con formas caprichosas.
Sobre su acústica se decía en 1952 que esaba equipado con el modelo más avanzado en equipos de proyección y sonido RCA. La luminosidad de la pantalla, científicamente calculada, ofrecía para la visual más cómoda, de acuerdo con las normas de ingeniería cinematográfica imperantes en la época. A esto se suma que en 1954 era considerado uno de los cines más suntuosos de La Habana.