Ubicado en el emblemático edificio del lado suroeste de la Plaza de Armas en La Habana Vieja, el Museo Nacional de Historia Natural de Cuba se erige como un santuario del conocimiento científico y la biodiversidad del archipiélago. Esta institución, que reabrió sus puertas el 6 de julio de 1999 en su sede actual, ocupa un edificio histórico construido a principios del siglo XX que sirvió como Embajada de Estados Unidos en los años inmediatamente posteriores a la independencia cubana. El museo, que forma parte del conjunto patrimonial de la Plaza de Armas declarada Patrimonio de la Humanidad, combina la elegancia arquitectónica de su edificio con una fascinante exhibición de la riqueza natural de Cuba, convirtiéndose en un espacio donde convergen la historia, la ciencia y la educación ambiental.
El museo alberga una impresionante colección que incluye 48,743 ejemplares en sus colecciones taxonómicas y 1,839 exponentes en sus fondos de exhibición, organizados en salas distribuidas estratégicamente en cuatro plantas. Sus exposiciones permanentes abarcan desde mamíferos, aves y reptiles de diversas partes del mundo hasta exhibiciones especializadas en la fauna cubana, geología, paleontología y evolución de la vida en la Tierra. Entre sus piezas más destacadas se encuentra un esqueleto montado del Megalocnus rodens, el perezoso gigante cubano extinto, y una réplica del cráneo de Tyrannosaurus rex, además de contar con sistemas de audio sofisticados que reproducen sonidos de animales y exhibiciones interactivas que narran los orígenes de la vida y la evolución.
Con sus orígenes que se remontan al Museo Cubano de Ciencias Naturales creado en 1959, la institución evolucionó hasta convertirse en el Museo de Ciencias Felipe Poey entre 1962 y 1980, en honor al distinguido zoólogo cubano. Tras una importante reestructuración que lo llevó bajo la administración del Ministerio de Ciencia, Tecnología y Medio Ambiente desde 1992, el museo se ha consolidado como centro de investigación y divulgación científica. Sus salas especializadas incluyen exposiciones sobre la historia de la Tierra y la vida, naturaleza cubana, vertebrados e invertebrados locales, y colecciones de rocas y minerales, todas diseñadas para promover el conocimiento sobre la naturaleza y sensibilizar sobre la importancia de preservar las riquezas naturales del país para las futuras generaciones.


