Los Jardines de la Tropical son más que un simple destino turístico; son un viaje a través de la rica historia de Cuba.
Los Jardines de la Tropical son más que un simple destino turístico; son un viaje a través de la rica historia de Cuba. Fundados en 1904 por la cervecería La Tropical, estos jardines fueron concebidos como un espacio de recreo y promoción para la famosa cerveza que llevaría su nombre. Ubicados a orillas del Río Almendares, su diseño fue obra del maestro Ramón Magriña, quien imitaría la naturaleza a través de su arquitectura innovadora, una de las primeras en utilizar cemento en la isla.
Desde sus inicios, Los Jardines se establecieron como un sitio de encuentro para diferentes clases sociales, un fenómeno raro en la época. Aquí, las fiestas y los eventos dominicales atraían a multitudes que disfrutaban de música en vivo y bailes, en un ambiente que fomentaba la inclusión. Los salones, como “Ensueño” y “La Cúpula”, eran testigos de danzones y pasodobles, brindando un espacio donde la cultura cubana podía florecer y ser compartida.
El Castillo, construido en 1911 y diseñado por Jaime Crunyas, se alza majestuosamente sobre Los Jardines y fusiona la arquitectura neoárabe con elementos inspirados en la Gran Alhambra. Este espacio ha sido un símbolo de la creatividad arquitectónica en Cuba, con sus arcos de herradura y mosaicos, reflejo de la herencia cultural mozárabe en la Isla. Los jardines, con sus imponentes columnas que imitan troncos de árboles y su paisajismo modernista, son un testimonio del ingenio y la visión de sus creadores. A lo largo de los años, Los Jardines de la Tropical han devenido pilar de la vida cultural y recreativa de la capital. A pesar de los desafíos que enfrentaron tras la nacionalización en 1960, el espacio ha recuperado parte de su esplendor y ofrece múltiples actividades para locales y turistas.


