Moverse en La Habana con comodidad y viviendo la experiencia al máximo.
Los cubanos llaman “guagua” al bus u ómnibus y tienen un montón de dichos populares al respecto. Como toda capital, La Habana tiene sus particularidades con relación al transporte urbano, no solo por la densidad poblacional, sino también por la inestabilidad en el abastecimiento del combustible y el horario, sino también por la infraestructura y el acondicionamiento de las paradas.
La guagua es de los medios de transporte más baratos para moverse por la ciudad, y aunque existen diversos modelos y numeraciones, el pasaje de la mayoría de los ómnibus de la provincia cuesta 2 pesos cubanos (un precio excesivamente barato).
Existen ómnibus medianos que se identifican por un número de hasta 3 cifras que, en ocasiones, puede estar antecedido por una letra A (alimentador). Por otra parte, el Metrobús (buses metropolitanos) de La Habana está compuesto por una flota de ómnibus articulados de la empresa china Yutong. Estos buses tienen mayor capacidad y su recorrido suele ser mucho más extenso. Se distribuyen en 16 rutas y se identifican con la letra P y el número de la ruta. Ejemplo, si quieres ir de la emblemática Plaza de la Revolución hasta el Capitolio puedes tomar el P12 en las inmediaciones de la Biblioteca Nacional.
Las paradas, que están diseminadas por toda la ciudad, se identifican fácilmente y tienen un cartel con las rutas que pasan por ese punto.
Los horarios no son estables y por lo general los buses no paran exactamente delante de las paradas. Hay que estar muy atentos. Aunque es una experiencia un poco caótica, es la más cercana a la realidad de la mayoría de los cubanos.