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Sitio histórico

La Plaza de la Revolución

La Plaza de la Revolución y el Memorial José Martí: un recorrido por su historia.

Un concurso con historia

Desde el primer viaje a La Habana del urbanista francés Jean Claude Nicolas Forestier en 1925, se reconoció oficialmente en la Loma de los Catalanes el centro físico de lo que sería la Gran Habana del futuro. Es éste el sitio que se selecciona por la Comisión Central creada en 1937 para estudiar el lugar donde debería erigirse el Centro Cívico y el monumento a José Martí, la que convocó un concurso de carácter interamericano en el que participaron 47 trabajos presentados por artistas de numerosos países. El primer premio quedó desierto por no existir ninguna propuesta acorde con los intereses gubernamentales de grandeza y estética que requería el lugar. A partir de esa fecha se realizan varios concursos, hasta que finalmente en 1942 un jurado integrado por 23 personas —ninguna de ellas era escultor o arquitecto— decide otorgarle el primer premio a un proyecto elaborado por Aquiles Maza y Juan José Sicre. Después de un largo período de inactividad se crea en 1952 una comisión con motivo de las celebraciones del Centenario del nacimiento de José Martí, la que decide modificar el proyecto triunfador. 

Una mezcla de talento artístico

La Plaza se ejecutó sin un estudio urbanístico adecuado. No se dictaron regulaciones de diseño para los edificios que limitiarían su entorno y las áreas exteriores nunca fueron terminadas. El Monumento, levantado en 1958, incluyó dos piezas ejecutadas en mármol cubano: la escultura de José Martí, correspondiente a la del proyecto ganador en 1942, que alcanza 18 m de altura y fue tallada en el sitio completamente a mano, y el obelisco, de forma piramidal y planta estrellada, que fue tomado de otro de los proyectos concursantes.

El punto más alto de la ciudad

En su interior se encuentra un mural de Enrique Caravia y en el exterior se construyeron áreas de pavimento que fueron complementadas con jardinería, fuentes de agua ornamentales y seis columnas de mármol. El obelisco tiene una altura de 139 m sobre el nivel del mar y es el punto más alto de la ciudad. Su cúspide abriga un mirador desde el cual se divisa el mapa urbano de la ciudad. En su basamento fue instalado en 1996 el Memorial José Marti, según proyecto de los arquitectos Mario Girona y José Linares