La Iglesia-Convento de San Francisco de Asís es una joya de la arquitectura colonial de La Habana.
La Iglesia-Convento de San Francisco de Asís, ubicada en la calle Oficios, es uno de los ejemplos más representativos de la arquitectura religiosa colonial en Cuba. Su construcción se inició alrededor de 1574, tras el establecimiento de la comunidad de frailes franciscanos en La Habana. La imponente iglesia, con tres naves en forma de cruz latina, destaca por su torre de 42 metros de altura, la segunda más alta construida en la isla durante el dominio español, solo superada por la Torre Iznaga en Trinidad.
Desde el punto de vista arquitectónico, resultan significativas las bóvedas laterales con lucernarios y la portada principal en forma de arco abocinado. En el convento, los dos claustros con galerías perimetrales, conectados por una original escalera, son de gran interés. Más de 150 años tardó en terminarse definitivamente, debido a los desafíos que supuso levantar parte de sus cimientos sobre el mar. En 1719, la capilla mayor amenazó con derrumbarse y las obras de reparación tropezaron con la escasez de recursos y las aguas subterráneas.
Vencidos los obstáculos, el templo fue consagrado en 1738. El convento albergó cátedras de Teología, Matemáticas, Gramática y Filosofía, siendo José de la Luz y Caballero un destacado profesor. En 1841, tras reformas religiosas en España, la comunidad franciscana abandonó el templo, que pasó a ser propiedad del gobierno, albergando almacenes, oficinas y dependencias estatales. En la década de 1990, se realizaron trabajos de restauración, descubriendo valiosos objetos que forman parte del Museo de Arte Sacro. Además, el inmueble funciona como sala de conciertos, aprovechando su acústica para la música clásica, ofreciendo una atractiva programación con artistas locales e internacionales.