La historia y la arquitectura del Palacio del Segundo Cabo en La Habana Vieja, datos para observadores curiosos.
El Palacio del Segundo Cabo es una de las joyas arquitectónicas habaneras. Junto a la Catedral y el vecino Palacio de los Capitanes Generales, configura la tríada de máximos exponentes del llamado "Barroco cubano". Levantado entre 1770 y 1791 por orden del rey de España, forma parte del ambicioso proyecto de realce urbano en los alrededores de la Plaza de Armas. Por deseo expreso del monarca, en sus orígenes el Palacio albergó la Real Casa de Correos, convirtiendo así a La Habana en el centro neurálgico de las comunicaciones postales entre la metrópoli ibérica y sus dominios de ultramar. Compartió esta función con la Intendencia de Hacienda y es que sus muros también vieron desfilar interminables solicitudes y tributos hacia las arcas reales.
El proyecto, testimonio del nacimiento de la arquitectura civil pública, se atribuye al arquitecto cubano Antonio Fernández de Trevejos. Aunque austero en ornamentos, el exterior del Palacio irradia la sobria monumentalidad propia del barroco hispano. En el patio interior, donde la gracia criolla se despliega majestuosa, su verticalidad se equilibra con la sucesión de arcos y columnas que se desvanecen en la perspectiva, logrando un efecto de profundidad única. Se supone, además, que fue uno de los primeros edificios en que se sustituyó el uso de la madera en las rejas por el del hierro.
Hoy, el Palacio del Segundo Cabo se reinventa como Centro para la Interpretación de las Relaciones Culturales Cuba-Europa, un espacio abierto al intercambio entre Cuba y el viejo continente. Sería, precisamente la Unión Europea la que canalizaría los fondos necesarios para que el inmueble se convirtiera en el primer museo interactivo de La Habana y de Cuba. Sin dudas es uno de los espacios preferidos de la red de museos del Centro Histórico, gracias a la combinación que establece entre la museología tradicional y las nuevas tecnologías.