Palacio de los Capitanes Generales de La Habana, breve historia y datos sobre su arquitectura.
Frente a la histórica Plaza de Armas en La Habana Vieja se levanta majestuoso el Palacio de los Capitanes Generales, considerado por expertos como una auténtica obra maestra de la arquitectura cubana del siglo XVIII. La decisión de construir este imponente edificio partió del Cabildo de La Habana en 1772, ante la necesidad de erigir nuevos inmuebles acordes con la importancia de la plaza. Se escogió para ello el terreno que ocupaba la antigua Parroquial Mayor, la cual, años antes, sufrió grandes daños producto de la voladura de un navío que se encontraba en el puerto.
En ese terreno y otros cercanos se dio inicio, en 1776, a la construcción de la principal edificación civil del lugar, que serviría expresamente de residencia a los gobernadores de la Isla y como sede del Cabildo habanero. La misma se debió al arquitecto Antonio Fernández de Trevejos y fue denominada Casa de Gobierno, Palacio Municipal y más tarde Palacio de los Capitanes Generales. Los trabajos continuaron con lentitud, y no fue hasta la orden ejecución de obras emitida por el general Tacón en 1834, que se pudo considerar como finalizada la construcción del Palacio.
Con dimensiones monumentales, el Palacio de los Capitanes Generales ocupa toda una manzana frente a la Plaza de Armas. Sobresale por la armonía de sus proporciones logradas sin resultar ostentosas ni impositivas. Su estilo arquitectónico conjuga elementos del barroco con la sobriedad propia del neoclasicismo según la moda de la época. Destaca la decoración comedida, el énfasis en la simetría y el equilibrio en los detalles ornamentales. La majestuosa fachada muestra un ritmo en los arcos de la planta baja y las columnas adosadas del primer piso que enmarcan los balcones. Estos crecen en número hacia el centro, en una progresión que acentúa lo simétrico. El extraordinario patio interior, rodeado por una arcada doble con columnas y fuente, es considerado uno de los más admirables de Cuba.
En enero de 1862 se colocó en el patio del edificio la estatua de Cristóbal Colón, firmada por el escultor italiano J. Cucchiari, y en 1937 fue montado en la pared de una de las galerías que circundan el patio, el monumento funerario más antiguo que existe en Cuba. Erigido en 1557 a doña María de Cepero y Nieto, dama principal de la villa, lo ubicaron en el mismo lugar donde fue herida mortalmente por una bala de arcabuz mientras se encontraba arrodillada en la Parroquial Mayor, durante una festividad religiosa.
El Palacio de los Capitanes Generales ha sido restaurado en varias ocasiones a lo largo del tiempo para preservar su belleza original. Hoy luce como el símbolo del esplendor colonial de La Habana. Su función como Museo de la Ciudad atrae tanto a locales como a los viajeros interesados en conectar con el rico pasado del centro histórico.


