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Cine Teatro Fausto

De elegante estilo Art Déco, el Cine Teatro Fausto es uno de los principales exponentes de este estilo que floreciera en La Habana de los años 30.

Cine Teatro Fausto: una fachada Art Déco impresionante

De elegante estilo Art Déco, el Cine Teatro Fausto es uno de los principales exponentes de este estilo que floreciera en La Habana de los años 30. Diseñado por el arquitecto Saturnino Parajón en 1938, y construido por los arquitectos contratistas Edelman y de la Torre, el Fausto sería merecedor tres años después de la Medalla de Oro del Colegio de Arquitectos de Cuba. Entre los méritos que tuvo en cuenta el jurado para otorgar este importante reconocimiento se pueden contar: las fachadas —a Prado y Colón— que, revestidas de hormigón blanco y polvo de piedra acentúan la verticalidad típica del Art Déco; y sus bajorrelieve con motivos geométricos, típicos también del Art Déco, que califican entre los más hermosos de Cuba.

El moderno Cine Fausto

La Habana estaba pidiendo códigos modernos, justo los códigos que se pueden encontrar en este cine. No sólo por su ejecución con la tecnología constructiva más avanzada de la época, sino por la aplicación por primera vez en Cuba de varios de los principales adelantos de la industria del espectáculo. Para obtener una acústica casi perfecta, el arquitecto tuvo en cuenta los estudios que hasta el momento existían sobre el tema y mandó a construir las paredes y los ángulos de la forma más conveniente posible. Por último, todo las paredes interiores fueron recubiertas con materiales aislantes para favorecer la retención del sonido. 

El Fausto fue además la primera instalación de su tipo en Cuba en disponer de aire acondicionado, rompiendo el mito del daño que este adelanto provocaba a la acústica. Esto ganó la preferencia del público y no tardó en ser imitado por sus competidores. Su escenario movible con camarotes a ambos lados lo dotó de una gran versatilidad, y en su fachada se instaló un impresionante juego de luces con el objetivo de atraer al público. El mismo combinaba tubos de metal inoxidable con líneas de gases incandescentes que corrían por una elegantísima marquesina de 46 luces.

Auge y declive

El Fausto, inaugurado en marzo de 1938, tenía capacidad para 1640 espectadores, característica que lo convirtió en una de las salas más grandes de La Habana. Pertenecía al llamado Circuito Smith, conformado por los cines Riviera, Encanto, Florencia, Universal, y Arenal. En las inmediaciones de Prado y Colón existían entonces varios cines y teatros, pero el Fausto compitió siempre bien, acogiendo varios de los acontecimientos más importantes de entonces, como el estreno por Max Tosquella de “Maracas y bongó”, para muchos el primer corto sonoro de producción criolla.