La Casa de los Árabes se erige como testimonio único de la presencia árabe en Cuba. Se inauguró el 16 de noviembre de 1983 como parte del proyecto de restauración de la Oficina del Historiador. La institución ocupa una antigua construcción de finales del siglo XVIII y principios del XIX. Uno de sus primeros propietarios fue el hacendado Ambrosio Marcos Zayas Bazán. El edificio se conocía como “casa de los notarios” por las oficinas de escribanías ubicadas en sus entresuelos.
Es el primer museo etnográfico creado en La Habana Vieja para divulgar las costumbres árabes e islámicas. Sus exposiciones permanentes incluyen las salas modos de vida, armas, El Zoco o mercado, romántica, del Inmigrante árabe. El museo alberga una colección de jambiyas, armas más usadas en los siglos XVII y XVIII. También exhibe alfombras con motivos de animales y arabescos, ribeteadas de hilos dorados y plateados. Contiene espacios ambientados con objetos de la vida cotidiana y una representación de un mercado árabe.
La institución alberga la única mezquita de La Habana: una pequeña sala de oración exquisitamente incrustada con nácar. Conserva el Mihrab, nicho que indica la Quibla hacia La Meca para las oraciones musulmanas. Incluye el Minbar, púlpito desde el cual el Imam dirige la oración. La Casa posee la biblioteca Ibn Jaldun con importantes colecciones de temas árabes e islámicos, especialmente crónicas históricas del siglo XIX. Su objetivo es estudiar la presencia árabe en Cuba desde la colonización española hasta el movimiento migratorio entre los siglos XIX y XX.