El Bosque de La Habana, oficialmente denominado Parque Metropolitano de La Habana, constituye el mayor oasis natural urbano de la capital cubana con más de 700 hectáreas de extensión. Esta magnífica reserva natural se extiende durante siete kilómetros a lo largo de la ribera del río Almendares, desde la zona de Puentes Grandes hasta la desembocadura del afluente en el mar Caribe. El parque fue inaugurado oficialmente el 29 de septiembre de 1989 por Fidel Castro, estableciéndose como un ambicioso proyecto urbanístico, social y ecológico de recuperación ambiental. Se encuentra estratégicamente ubicado en la zona de transición entre el centro histórico de El Vedado y los elegantes suburbios residenciales de Miramar, convirtiéndose en el refugio natural más accesible para los habitantes habaneros.
La creación del Parque Metropolitano surgió como respuesta a una necesidad urgente de recuperación ambiental del río Almendares y su entorno circundante, que presentaba un manifiesto deterioro durante la década de 1980. Este ambicioso proyecto reunió a biólogos, químicos, ingenieros hidráulicos y ambientalistas para desarrollar estrategias integrales de restauración, estableciendo un modelo pionero de conservación urbana en el contexto latinoamericano. La idea original de crear un gran parque a orillas del río Almendares fue propuesta inicialmente en 1912 por el publicista Carlos de Velasco, aunque su materialización definitiva llegó décadas después mediante la intervención revolucionaria. El proyecto incorporó avanzadas técnicas de rehabilitación de ecosistemas fluviales y reforestación con especies autóctonas cubanas, creando corredores ecológicos que conectan diferentes hábitats naturales.
Las más de 700 hectáreas del Gran Parque están distribuidas entre el Jardín Botánico, el Parque Almendares, los Jardines de la Tropical y La Pola, ofreciendo una extraordinaria diversidad de espacios recreativos y educativos para visitantes de todas las edades. El Parque Almendares, construido en 1959, incluye cafeterías, parque infantil, un golfito y un pequeño muelle, proporcionando instalaciones familiares ideales para el esparcimiento y la recreación al aire libre. Este emblemático paraje capitalino se ha consolidado como el verdadero pulmón verde de La Habana, ofreciendo a residentes y turistas un refugio natural donde disfrutar de la tranquilidad, realizar fotografía de naturaleza y experimentar la biodiversidad tropical cubana en pleno corazón urbano de la capital.
Entrada gratuita.